
Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Miles de personas colmaron la Plaza Congreso en Buenos Aires y las plazas de todo el país al cumplirse once años del primer #NiUnaMenos.
El femicidio de Agostina Vega y el tratamiento mediático que acompañó el caso transformaron el dolor y la indignación en una nueva jornada de lucha. Fue una respuesta colectiva frente a un gobierno que niega sistemáticamente la violencia patriarcal, ataca al movimiento feminista y desmantela las políticas de género mediante recortes, cierres de programas y desfinanciamiento.
La Plaza Congreso volvió a convertirse en escenario de una masiva demostración de fuerza. Esta vez, con los feminismos como protagonistas. Antes de las cinco de la tarde, hora de la convocatoria, ya se veían grupos de jóvenes con carteles pintados a mano, madres con sus hijas, docentes, estudiantes y trabajadoras que se sumaron con aplausos a la ronda de jubiladas y jubilados de los miércoles. Para las 18.30, cuando comenzó la lectura del documento, la plaza estaba completamente colmada
Las voces de Lila Daunes, Thelma Fardin y Cazzu dieron lectura al texto elaborado colectivamente en las asambleas preparatorias (Ver Documento completo del #3J) El documento abrió con un contundente reclamo de justicia por Agostina, Dulce, Noelia y por todas las víctimas de la violencia machista. “Feminismos para derrotar a Milei, al FMI y sus cómplices”, fue una de las definiciones que marcaron el tono político de la jornada.
El texto expresó la tristeza y la rabia frente a los femicidios, lesbicidios, travesticidios y crímenes de odio, y señaló que el caso de Agostina sintetiza múltiples formas de violencia institucional. 
Vista de una parte de la columna de Isadora en Plaza Congreso
A su vez, el documento denunció el modelo de ajuste, saqueo y endeudamiento que golpea especialmente a mujeres y disidencias. Se convocó a enfrentar las políticas impulsadas por Javier Milei, el FMI y los sectores que respaldan su programa económico, señalando que la precarización laboral, el pluriempleo y el empobrecimiento profundizan las desigualdades y las violencias. También se expresó el rechazo a la reforma laboral, a la entrega de los bienes comunes y al pago de la deuda externa.
Desde el escenario también se reclamó la aprobación y el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, la Ley de Emergencia Pediátrica y la Ley de Emergencia en Discapacidad, entendiendo que la defensa de los derechos forma parte de una misma pelea contra el ajuste.
“Justicia por Agostina”, un reclamo de la familia que se replicó en todas las plazas del país
La solidaridad internacionalista tuvo asimismo un lugar destacado. El documento reivindicó la lucha del pueblo boliviano que enfrenta las políticas de ajuste y saqueo del gobierno de Rodrigo Paz: “La rebelión en Bolivia tiene rostro de mujeres y con pollera. Su coraje nos inspira”, afirmaron las oradoras.
La fuerza de los feminismos frente al gobierno de Milei
La multitudinaria convocatoria en Congreso, junto con las movilizaciones realizadas en decenas de ciudades del país, mostró que el movimiento feminista conserva una enorme capacidad de organización y movilización. Lejos de retroceder frente a los ataques del gobierno, volvió a ocupar las calles para enfrentar lo que el propio documento definió como un “antifeminismo de Estado”. 
La creatividad se expresó en miles de carteles hechos a mano en alusión a la lucha de las mujeres
El 3J dejó una conclusión clara: mientras continúen los femicidios, la violencia machista y las políticas de ajuste, seguirá habiendo miles de personas organizadas levantando las banderas de #NiUnaMenos. La Plaza Congreso y las calles aledañas repletas fueron la mejor expresión de esa fuerza colectiva.
La movilización también ratificó la exigencia de presupuesto para combatir la violencia de género, el rechazo a proyectos reaccionarios como la iniciativa sobre falsas denuncias y la defensa irrestricta de la Educación Sexual Integral. A once años del primer #NiUnaMenos, la respuesta fue masiva y callejera. Un duro golpe contra el gobierno de Milei.
Cazzu y Thelma Fardín quienes junto a Lila Daunes leyeron el documento de #NiUnaMenos
Foto de portada: Mercedes Trimarchi y Humberto Balderrama (PT) conversando con campesinas en el Cabildo Abierto
Entrevistamos a Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista en el FIT Unidad, quien estuvo en La Paz invitada por el Partido de los Trabajadores (PT), sección de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional (UIT-CI). Allí acompañó el proceso de rebelión que atraviesa Bolivia y llevó la solidaridad internacionalista a un pueblo que lucha contra el ajuste, el saqueo y la represión del gobierno de Rodrigo Paz.
El Socialista: ¿Cómo viste la situación en Bolivia?
Mercedes Trimarchi: Parte de mi visita a Bolivia tuvo que ver con la posibilidad de conocer de primera mano y en profundidad la enorme rebelión obrera y popular que se está produciendo en ese país. Los grandes medios ponen el foco en la represión del gobierno, pero muestran muy poco sobre la enorme organización comunitaria que existe en el país y sobre el papel que cumplen las organizaciones sociales y populares en esta pelea.
Me impactó especialmente la importancia de las decisiones asamblearias, la centralidad de lo comunitario por sobre lo individual y la convicción de que, en unidad, es posible enfrentar y derrotar a un gobierno. Hace semanas que el pueblo boliviano sostiene movilizaciones, bloqueos y distintas acciones de lucha. En ese proceso, el reclamo que hoy unifica las diferentes demandas es muy claro: “Fuera Paz”.
ES: ¿Qué experiencias y encuentros destacarías de tu recorrido?
MT: Participé, junto a mis compañeras y compañeros del Partido de los Trabajadores, de distintas actividades que me permitieron conocer de cerca la lucha del pueblo boliviano.
Estuve presente en un congreso ampliado de la Central Obrera Boliviana, donde trabajadores, campesinos y jóvenes debatieron la necesidad de enfrentar en unidad las políticas del gobierno. También participé de una radio abierta convocada junto al Comité de Solidaridad con Palestina, en la que se denunció la situación extrema de las mujeres que están llevando adelante una huelga de hambre.
Acompañé las masivas movilizaciones campesinas que llegaron a la sede de gobierno en rechazo a la criminalización de la protesta social. En El Alto participé de una multitudinaria asamblea, donde se discutieron los pasos a seguir para fortalecer el plan de lucha.
Finalmente, formé parte de una mesa debate sobre la salud de las mujeres, en la que se reflexionó acerca del impacto diferencial que la crisis y el ajuste tienen sobre nosotras.
ES: El gobierno boliviano te acusó de “intromisión” y pidió tu expulsión del país...
MT: Hubo una campaña de hostigamiento y persecución impulsada por el gobierno de Rodrigo Paz y por diputados de ultraderecha, que alentaron a sus seguidores a acosarme en redes sociales. Además, desplegaron una operación mediática desmesurada para desacreditar mi apoyo solidario a la lucha del pueblo boliviano.
Me acusaron de “intromisión”, pero habría que preguntarse qué significa realmente ese término. Para mí, intromisión es cuando una potencia imperialista interviene sobre otro país para imponer sus intereses políticos y económicos, como pretende Trump con el gobierno de Rodrigo Paz . Intromisión ilegal, es cuando el Estado de Israel detiene en aguas internacionales a integrantes de una misión pacífica que lleva ayuda humanitaria a Gaza. Mi presencia en el vecino país, fue para expresar la solidaridad de clase con quienes luchan por sus derechos.
Con esta campaña buscan silenciar las voces solidarias que se levantan en favor del triunfo de la lucha del pueblo boliviano. Resulta llamativo que no cuestionen el respaldo internacional que recibió el gobierno de Rodrigo Paz por parte de los ultraderechistas Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Javier Milei. En cambio, persiguen a quienes expresamos solidaridad y manifestamos nuestro apoyo con un pueblo que se moviliza y pelea contra el ajuste, el saqueo y la represión.
ES: ¿Qué conclusiones sacaste de esa experiencia?
MT: En primer lugar, me llevo una enorme valoración de lo que significa la lucha colectiva. Me impresionó la fuerza del pueblo boliviano para enfrentar, en unidad, los planes de un gobierno que responde a los intereses del imperialismo y de los sectores más concentrados de la economía. También confirmé que en América Latina es posible derrotar a la ultraderecha, frenar las políticas reaccionarias y abrir otro camino para las mayorías populares.
El principal aprendizaje que me llevo es que en Bolivia se está desarrollando un profundo proceso de movilización y rebelión popular. Por eso creo que los pueblos del mundo debemos acompañar, apoyar y solidarizarnos con esa lucha. Cuando un pueblo se pone de pie para defender sus derechos, su pelea trasciende fronteras. Y si triunfa el pueblo boliviano, será también una victoria para todos los pueblos que enfrentan el ajuste, el saqueo y la represión.
Sábado 6 a las 15
con Mercedes Trimarchi, diputada electa de Izquierda Socialista/FIT Unidad (CABA)
México 1230 - CABA
Desde el sábado 24 de mayo se encuentra en Bolivia Mercedes Trimarchi, diputada de CABA electa (Izquierda Socialista/FIT Unidad). Trimarchi participó del plenario ampliado de la Central Obrera Bolivia (COB) y está siendo parte de las enormes movilizaciones en La Paz junto al Partido de los Trabajadores de Bolivia, organización hermana de Izquierda Socialista de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT CI).
Dijo Trimarchi: “Vinimos a apoyar la enorme lucha que está dando el pueblo trabajador boliviano para terminar con la pobreza creciente, el dominio de la oligarquía del agronegocio y el saqueo de las multinacionales sobre las riquezas de Bolivia. La pelea que están dando es una referencia para Argentina y Latinoamérica. Llamamos a apoyar el levantamiento popular boliviano, porque si ellas y ellos ganan, ganamos todas y todos”.
Por su parte Humberto Balderrama, dirigente del Partido de los Trabajadores de Bolivia (UIT CI) dijo: “El presidente Rodrigo Paz se tiene que ir, no tiene ninguna legitimidad. Proponemos la conformación de un gobierno transitorio encabezado por la COB y las organizaciones en lucha, que legalice los partidos populares y abra el camino a una salida obrera, campesina, indígena y popular que nos libere del saqueo imperialista y la podrida oligarquía cómplice”.
Contacto:
Mercedes Trimarchi: +54 9 11 5956-1007
Humberto Balderrama: +591 72355091
Prensa de Izquierda Socialista: 11 6054-0129
Redes:
Ig: @MercedesTrimarchi
X: @MercedesTrimar

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista FIT/Unidad
El gobierno de Jorge Macri desplegó más de 1.500 efectivos en villas porteñas con el argumento de combatir el narcotráfico. Pero el operativo “Tormenta Negra” dejó denuncias de violencia, destrozos y hostigamiento contra familias trabajadoras, mientras se profundiza la crisis habitacional y social
en la Ciudad.
En la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Jorge Macri profundizó su ofensiva sobre los barrios populares. El operativo ilegal, desplegado simultáneamente en quince villas porteñas el jueves 14 de mayo, contó con más de 1.500 efectivos, drones, helicópteros y vehículos blindados, y fue presentado oficialmente como una acción contra el narcotráfico. Sin embargo, lo que se vivió en los barrios fue otra cosa: un violento operativo de control social, estigmatización y hostigamiento contra miles de familias trabajadoras, que denunciaron destrozos en viviendas y el robo de mercadería en comedores comunitarios.
El saldo fue contundente: una demostración de fuerza contra los sectores populares y ningún avance real contra las redes del narcotráfico, que funcionan con distintos niveles de connivencia estatal. La brutalidad del operativo generó tal repudio que incluso el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cuestionó públicamente el accionar oficial.
La espectacularización mediática de la represión buscó reforzar el discurso de “mano dura” del PRO en su disputa con Patricia Bullrich y La Libertad Avanza. Pero, tras casi veinte años de gobiernos del PRO en la Ciudad, la crisis habitacional y social no hizo más que agravarse. Mientras crecen los negocios inmobiliarios y las construcciones de lujo, cada vez más familias trabajadoras enfrentan alquileres impagables y desalojos cotidianos.
La política represiva se combina con un abandono presupuestario: menos del 1% del presupuesto porteño se destina a vivienda. Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad no solo denunciamos la actual crisis habitacional en la Ciudad de Buenos Aires, sino que también proponemos una serie de medidas para combatirla. Entre ellas, priorizar el derecho a la vivienda mediante impuestos a las viviendas ociosas, créditos accesibles para vivienda única y una regulación efectiva de los alquileres. Más planificación urbana y menos especulación inmobiliaria.